Sobre romantizar una era, «Midnight in Paris» y 5 historias sobre las formas de la nostalgia.
Teddy me dijo que, en griego, nostalgia significa literalmente “el dolor de una herida antigua”. Es una punzada en el corazón, mucho más poderosa que la memoria por sí sola.
Mad Men (The Wheel, temporada 1, episodio 13)
¿Alguna vez te imaginaste viviendo en una novela de Jane Austen o de las hermanas Brontë? Yo sí. Soy experta en romantizar una época que nunca conocí. Las caminatas por los páramos de Yorkshire, la leña del hogar ardiendo mientras afuera cae una tormenta de nieve, los paseos por los jardines, escribir cartas a la luz de una vela. Pero también me gustan las vacunas, la democracia y el paracetamol.
Hoy quiero hablarte de la nostalgia, ese lugar que es lindo visitar cada tanto, pero que no es el mejor para quedarse a vivir.

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2026 es el nuevo 2016
El 2026 arrancó con un eslogan que se volvió viral en internet: “2026 es el nuevo 2016”. Muchxs se sumaron a la consigna de compartir fotos y recuerdos del 2016, y las redes sociales se inundaron de nostalgia por una época que, si la miramos de cerca, nunca fue la utopía que creemos recordar.
La romantización del pasado suele ser superficial, deteniéndose en lo estético como la ropa, la música y las costumbres. Esto no es novedad. La moda y la cultura son circulares, y cada década recicla elementos y conceptos anteriores para resignificarlos bajo una nueva luz.

Mientras que 2016 no fue el año más mágico de la historia de la humanidad, sí fue parte de una década en la que la experiencia digital no estaba dominada por los algoritmos, había menos dependencia de la tecnología, confianza en las instituciones, un horizonte y una esperanza en un futuro que hoy está cada vez más desdibujado.
Los conflictos internacionales, las guerras, los presidentes megalómanos, el ascenso del tecnofeudalismo, la mentira de la meritocracia y la crisis ambiental, habitacional y económica acentúan este estado de nostalgia.
Nostalgia por una época en la que no tenías que preguntarte “¿Esto es real?”, menos individualista, con menos ansiedades, menos fake news, con más ilusiones, donde una persona no tenía que entrenar a una IA para que le quitara el trabajo, y en la que estábamos menos expuestos a los horrores del mundo.
En 2026 el anhelo por una década anterior no pasa sólo por lo estético, sino que está más ligado a las promesas de un tiempo que ya no existe.
Cuando la incertidumbre, la soledad y la falta de propósito se hacen un lugar en la cotidianidad, buscamos un sentido de estabilidad y conexión en lo familiar, lo conocido.
Hoy, desde lo cultural, hay un miedo a lo nuevo y a tomar riesgos, y cada vez son más frecuentes las remakes, secuelas, reestrenos y adaptaciones de libros que nadie pidió. Citando este videoensayo de Mina Le: Todo se siente como una copia superficial de algo que ya se hizo antes, y mejor.

Dios, patria y familia
La nostalgia también es peligrosa y selectiva cuando empieza a filtrarse y ocupar más espacios en la cultura, en los modos de pensar y en nuestras conversaciones. Aun cuando hay muchísimas bases y valores que deberíamos retomar, si no prestamos atención a los discursos e ideas que compartimos y no elegimos con cuidado con qué vamos a alimentar nuestra mente, un día podemos despertarnos y darnos cuenta de que los monstruos nunca se fueron, sólo cambiaron de piel.
Frases como “antes todo era mejor” son falacias que pasan por alto preguntas tan importantes como: ¿Cuál es ese “antes”? ¿Para quiénes era todo mejor? ¿Cómo estaban los derechos de las mujeres? ¿Y las minorías? ¿lxs trabajadorxs? ¿Y la medicina? ¿Los avances científicos? ¿Estamos haciendo algo para que las cosas mejoren?
La añoranza por los “valores de antes” puede ser el caballo de Troya de algunos conceptos, modas y discursos que están fuera de lugar en una sociedad que busca el progreso. No es casual la vuelta de los TCA, la moda de las “tradwives” y los memes de “Dios, patria y familia” y “Sólo soy una chica”.

Cuando miramos hacia atrás con lentes de corazón, recortamos lo que no queremos ver. El pasado está para ser examinado, cuestionado y servirnos de inspiración para intentar ser mejores que ayer. Si no vamos a aprender nada de la historia ni hacer las cosas de otra manera, entonces cualquier revival es simplemente un filtro de Instagram con orejas de conejo.
Más que una necesidad de volver a un lugar que ya no existe, veo esta idealización del pasado reciente como un síntoma de una generación que necesita reconectar con un sentido de pertenencia y propósito, y empezar a imaginar un futuro posible que la haga mirar hacia adelante con optimismo y entusiamo.

Tu belle époque
Como nostálgica del arte y del cine que soy, una de mis películas comfort preferidas es —como no podía ser de otra manera— Midnight in Paris (Woody Allen, 2011)
El protagonista de Midnight in Paris es Gil Pender (Owen Wilson), un guionista de Hollywood que sueña con escribir una novela. Gil es un romántico con una nostalgia infinita por una época que no vivió: “los locos años 20” en París. A pesar de parecer tenerlo todo, Gil reniega de su presente y se debate entre mudarse a la ciudad que ama y entregarse a su fantasía bohemia de novelista, o vivir en California con su prometida, Inez (Rachel McAdams) y seguir trabajando para los estudios de cine.

Gil quiere pasar sus días caminando bajo la lluvia por el Pont Alexandre III, comprando vinilos de Cole Porter en un bazar, contemplando los nenúfares de Monet, perdiéndose entre los títulos de Shakespeare and Company.
Una noche, durante unas vacaciones en París con Inez y sus suegros, Gil sale a dar un paseo y se sube a un taxi que lo transporta mágicamente a su época soñada. De repente, la vuelta al presente se vuelve cada vez menos deseable mientras pasa noches enteras de fiesta con los Fitzgerald, charlando con Ernest Hemingway y recibiendo consejos de Gertrude Stein.
Lo que hace a Midnight in Paris tan especial es la forma en que revierte esa nostalgia cuando Gil se enamora de una mujer de los años 20, quien sueña con una época anterior a la suya.

Midnight in Paris es una película hecha para lxs enamoradxs de la belleza y para quienes sueñan con un tiempo que nunca habitaron. La banda sonora, la fotografía, las locaciones y las actuaciones, cada elemento está cuidadosamente elegido para hacernos parte de esa fantasía romántica.
“Si tienes la suerte de haber vivido en París de joven, entonces dondequiera que vayas por el resto de tu vida, permanecerá contigo, porque París es una fiesta movible”.
Ernest Hemingway, París era una fiesta
Si hay algo que une a la humanidad a través del tiempo es el deseo por el progreso, tanto individual como colectivo, y Midnight in Paris nos recuerda que cada época tuvo sus momentos de luz y oscuridad, y que tu presente puede ser la época dorada de alguien más en el futuro.
Romantizar un pasado que nunca existió puede llevarte a ignorar tu realidad. Sumergirse en la nostalgia desde el disfrute está bien, pero no olvides crear recuerdos ahora. En diez años esta será tu belle époque.

Somos un museo de todo lo que amamos
Hace poco volví a ver todas las temporadas de Sabrina la Bruja Adolescente, una de mis series preferidas de la infancia. Me hizo muy feliz darme cuenta de que recordaba casi todos los diálogos y que ahora entendía muchísimos chistes que en su momento habían pasado desapercibidos. Me transportó a las tardes después de la escuela, disfrutando de mi niñez sin preocupaciones ni responsabilidades adultas, comiendo galletitas Pepitos y mirando a Melissa Joan Hart volar en una aspiradora.

Sumergirse en la nostalgia no debería ser un gesto masoquista, sino una decisión que tomamos desde el disfrute.
Asomarnos a esas ventanas del tiempo y recordar las cosas que nos entusiasmaban, nos daban curiosidad y nos hacían pensar, verlas desde otro lugar y encontrar la forma de integrar esa versión anterior con nuestro presente, todo eso también es un regalo de la nostalgia.
5 Historias sobre la Nostalgia
Si querés hacer un viaje por la nostalgia como concepto, sin escarbar en tus propios recuerdos, te recomiendo 5 historias para reflexionar sobre las distintas formas que puede adoptar la nostalgia.
The Twilight Zone (Episodio “Walking Distance”, 1959)

The Twilight Zone (1959) es una serie unitaria de fantasía/ciencia ficción que se popularizó durante los años 60. Empecé a verla este año y no deja de sorprenderme y maravillarme cómo podían lograr tanto con tan poco. Es una muestra de que no se necesitan grandes presupuestos para contar una historia interesante, atrapante, terrorífica o conmovedora, todo está en el ingenio y la inventiva.
El protagonista del episodio Walking Distance (Temporada 1, episodio 5) es Martin Sloan (Gig Young), un hombre que vuelve al pueblo de su infancia para escapar de las presiones de su vida diaria.
Este capítulo es uno de los mejores de la serie, y plantea una pregunta interesante: ¿Si pudieras volver a tu niñez y encontrarte con vos mismx, qué te dirías?
Aruitemo Aruitemo (Hirokazu Koreeda, 2008)

El cine de Hirokazu Koreeda es de lo más sensible y poético que tuve la suerte de ver. Son esas películas que te hacen sentir agradecidx y afortunadx por haberlas encontrado. ¿Y si pasabas por esta vida sin haberlas visto? En pocas palabras: si vas a ver un solo título de la lista, que sea este.
Una vez al año, la familia Yokoyama se reúne para conmemorar el aniversario del fallecimiento de su hijo mayor, Jinpei. La historia se desarrolla a lo largo de un día atravesado por los recuerdos y las formas del duelo, en el que la nostalgia se filtra entre los lazos familiares, las comidas y recetas compartidas y el folclore japonés.
Si te gustó Aruitemo Aruitemo, entonces te va a encantar Wandafuru Raifu (1998) del mismo director.
A Ghost Story (David Lowery, 2017)

“A cualquier hora que una se despertara, una puerta se estaba cerrando”. (Una Casa Encantada, Virginia Woolf)
En A Ghost Story, un músico (Casey Affleck) fallece y regresa como fantasma a su hogar para acompañar a su esposa (Rooney Mara) durante su duelo. A medida que el tiempo pasa, el fantasma se convierte en testigo silencioso e invisible de una vida que intenta recomponerse, en una casa donde el pasado y el presente conviven mientras los límites entre la vida y la muerte se desvanecen.
A Ghost Story no me recuerda a ninguna película que haya visto antes. Si tuviera que definirla en una oración, sería: un poema chiquito y elegante.
David Lowery nos regala una reflexión íntima y contemplativa sobre los ciclos de la vida y una historia sobre la inmensidad de la existencia a través del silencio compartido entre sus personajes. Así como Jean-Luc Godard dijo una vez: “Lo único que necesitas para hacer una película es una chica y una pistola”, podríamos decir que “Lo único que necesitás para hacer una película es una sábana blanca con dos agujeros”.
Peggy Sue Got Married (Francis Ford Coppola,1986)

Y un día descubrí que Coppola también hizo comedias sensibles. Una de las películas más infravaloradas del director, con un reparto de lujo y una historia que convierte el viaje en el tiempo en un instrumento de transformación interior.
Peggy Sue (Kathleen Turner) es una mujer de mediana edad convencida de que si tuviera la oportunidad de volver al pasado, haría las cosas de forma diferente.
Durante una fiesta para celebrar los 25 años de graduación de su clase, Peggy se desmaya y se despierta en la enfermería de su escuela, siendo una adolescente de los años 60, pero esta vez con toda la experiencia a su favor.
Fun fact: esta es una de las primeras apariciones de Sofia Coppola en pantalla, como la hermana menor de Kathleen Turner, con quien volvería a trabajar en 1999 en su ópera prima: The Virgin Suicides.
Nostalghia (Andréi Tarkovski,1983)

La película más personal de Tarkovski nos pide pausar y dejarnos llevar por la atmósfera contemplativa de cada escena.
El protagonista es Andrei Gorchakov (Oleg Yankovski), un poeta ruso que viaja a Italia, para investigar la vida de un compositor del siglo XVIII que murió en el exilio.
Durante su recorrido lo acompaña Eugenia, una traductora italiana.
Gorchakov se convierte en presa de una nostalgia espiritual, ya que no logra conectar con el presente, con Eugenia ni con su entorno.
Filmada en Italia durante el exilio de Andréi de la URSS, Nostalghia es un poema visual sobre la forma rusa de la nostalgia por el hogar y los lazos que unen a una persona con sus raíces, su pasado, su cultura y su familia.
“Nostalghia ha quedado atrás. Al trabajar en aquella película, ¿cómo iba a imaginarme que poco después se apoderaría de mi alma, ya para siempre, una nostalgia tan personal, tan concreta?”.
Andréi Tarkovski
Muchos de estos títulos están gratis en YouTube, en internet o en alguna plataforma paga. También podés encontrar los títulos actualizados en esta página.
- Midnight in Paris – Disponible en Internet y en Amazon Video
- The Twilight Zone (Episodio “Walking Distance”) – Disponible en YouTube y en Internet
- Aruitemo Aruitemo – Disponible en YouTube y en Internet
- A Ghost Story – Disponible en Internet
- Peggy Sue Got Married – Disponible en Internet
- Nostalghia – Disponible en YouTube y en Internet
Gracias por tu lectura ♥
Con cariño,
Gianina


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