Los hombres que miran a las mujeres que se miran a sí mismas siendo miradas

"Decidir que el mundo se define por cómo miro y no por cómo me miran" ¿no es liberador? Agnès Varda sabía cosas.

Sobre Portrait of a Lady on Fire y Ways of Seeing de John Berger, la representación femenina en el arte clásico y la mirada interna y externa sobre la mujer.

El primer gesto feminista es decir: vale, estoy siendo observada, pero yo también observo. Es el hecho de decidir mirar, decidir que el mundo se define por cómo miro y no por cómo me miran.

Agnès Varda

«Decidir que el mundo se define por cómo miro y no por cómo me miran» ¿no es liberador? Agnès Varda sabía cosas.
Hoy quiero hablarte de la mirada, la propia y la ajena, y de cómo la película Portrait of a Lady on Fire (Céline Sciamma, 2019) dialoga con la miniserie documental y el libro «Ways of Seeing» (1972) de John Berger.

Cuando vemos una foto que alguien hace de nosotros, tenemos dos escenarios posibles: la sorpresa o la extrañeza. La sorpresa puede elevarnos o volvernos humildes, mientras que la extrañeza de no reconocernos en la imagen que el otro nos devuelve puede dejarnos con mil preguntas. El famoso: «¿Así me ves?» Quien dijo que la belleza está en los ojos del que mira también sabía algunas cosas.

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Hoy quiero hablarte de la mirada sobre las mujeres, la propia y la de los otros, y de cómo la película Portrait of a Lady on Fire (Céline Sciamma, 2019) dialoga con el documental y el libro «Ways of Seeing» (1972) de John Berger.

Berger parte de la premisa de que la mujer se contempla a sí misma constantemente. Si está caminando, trabajando, llorando, siempre está acompañada por la imagen propia que tiene en su mente. Esta supervisora que la mujer lleva dentro es masculina, convirtiéndose a sí misma en un objeto visual. La mujer está tan acostumbrada a esta forma de habitar el mundo que considera que la examinadora y la examinada que hay dentro de ella son dos elementos constituyentes y distintos de su identidad como mujer.

La mujer necesita examinar lo que ella es y hace, porque la imagen que ven los demás y sobre todo los hombres será crucial para lo que suele considerarse el éxito en la vida. Así como en Portrait of a Lady on Fire, el futuro de Héloïse depende del éxito de su retrato.

«Los hombres miran a las mujeres y las mujeres se miran a sí mismas siendo miradas».

John Berger – Ways of Seeing, 1972

La atención como forma de amar

Cuando en Portrait of a Lady on Fire Marianne le revela a Héloïse que ha estado pintando su retrato en secreto, Héloïse más que indignarse por la mentira, se decepciona por la pobre visión de Marianne. No sólo no se ve reflejada en ese retrato, con tan poca presencia y espíritu, sino que le duele verse a sí misma como un objeto, una imagen opaca y sin vida a través de los ojos de Marianne. El retrato le devuelve la imagen típica de lo que se esperaba de los retratos de la tradición europea: una mujer dócil, elegante, silenciosa y hecha para agradar.

En Ways of Seeing, Berger también explica que las mujeres históricamente fueron tratadas como objetos de intercambio social y matrimonial. En Portrait of a Lady on Fire, Héloïse es reducida a un objeto de intercambio sin poder de decisión, una imagen lista para circular cuyo destino depende de la mirada del futuro dueño del cuadro.

Lo interesante es que en esta historia el amor comienza a aparecer cuando el retrato falla. Es ahí cuando Marianne aprende a ver realmente a Héloïse, yendo más allá de la superficie y reconociendo su subjetividad.

El espectador protagonista

En su libro «El Desnudo», Kenneth Clarck afirma que estar desnudo es simplemente estar sin ropa, mientras que el Desnudo con mayúsculas es una forma de arte. Exhibirse desnudo es convertir la piel en una forma de vestido. En la pintura al óleo del desnudo europeo, el protagonista no es la mujer, es el espectador, que se supone masculino. Todo está dirigido a él, y todo debe parecer un mero resultado de su presencia allí. En estas pinturas la mujer siempre mira hacia afuera del cuadro, al espectador propietario.

Sin embargo, hay algunas excepciones a esta tradición. Si la visión que el pintor tiene de la mujer es más intensa, el vínculo entre ella y el artista los vuelve inseparables. En este caso el espectador ocupa el lugar de testigo de la relación entre ambos y se ve obligado a reconocerse como el extraño que es cuando el retrato le devuelve la mirada.

Berger describe una tradición visual donde la mujer existe para ser vista, y donde el espectador ideal siempre es un hombre, que espera imágenes destinadas a adularle. El problema central que atraviesa a toda esta tradición, hasta el día de hoy, es la estructura patriarcal de las imágenes, el modo de ver a las mujeres y cómo son representadas para el placer visual masculino.

Sciamma invierte esta idea en su película, y se pregunta qué pasa cuando una mujer es vista por otra mujer y no por un hombre.

Portrait of a Lady on Fire rechaza la tradición visual que convierte la mirada sobre la mujer en propiedad y busca romper esa asimetría entre espectador y sujeto cuando Héloïse participa del retrato, elige cómo quiere ser representada y se convierte en observadora de Marianne. El deseo circula en ambas direcciones cuando la mujer no aparece sólo siendo «mirada», también mira, una mirada que genera reciprocidad allí donde tradicionalmente hay dominio. Es una mirada cargada de atención que renuncia a poseer aquello que mira.

Al mismo tiempo, en Portrait of a Lady on Fire, la desnudez no es tratada de forma voyeurista, sino que es una construcción más íntima. Las miradas, los gestos, el tiempo compartido, la vulnerabilidad mutua y los silencios son el punto de partida de esta forma de narrar la intimidad, donde el rostro y la mirada son los protagonistas, reemplazando al cuerpo como centro del deseo.

Dato curioso: las pinturas que aparecen en la película fueron realizadas en tiempo real por la artista Hélène Delmaire.

Recomendaciones Finales

Tres obras que dialogan con Portrait of a Lady on Fire, la mirada interna y externa y la representación femenina en el arte.

• Una pintura: «Olympia» (Edouard Manet, 1863)

• Un libro: Modos de Ver (John Berger, 1972)

• Un álbum: Hounds of Love (Kate Bush, 1985)