Los hombres que miran a las mujeres que se miran a sí mismas siendo miradas

"Decidir que el mundo se define por cómo miro y no por cómo me miran" ¿no es liberador? Agnès Varda sabía cosas.
Notas sobre cine, libros y cultura
Notas sobre cine, libros y cultura

"Decidir que el mundo se define por cómo miro y no por cómo me miran" ¿no es liberador? Agnès Varda sabía cosas.

¿Qué hace que en 2026 sigamos hablando de "Cumbres Borrascosas"? ¿Qué cosas tan importantes podía contar una mujer de 27 años en el 1800?

Hay algo puntual que me pasa con los cuentos de Mariana Enriquez. Cuando los termino, me quedo con la sensación de haber leído el primer capítulo de una novela, mientras me pregunto dónde estará el resto.

Quiero compartirte tres libros y tres películas para despedir el año y darle la bienvenida al que viene. Acá vas a encontrar seis historias sobre las narrativas personales, la pérdida y los duelos, la importancia de habitar la belleza y una coming-of-age para millennials.

Una pregunta que los galanes de las novelas románticas del siglo XIX nunca llegaron a consultar con la almohada, pero que en los últimos años se convirtió en un trend en las redes sociales.
"¿Me amarías si fuera un gusano?"

Imaginate esta situación: tenés que ir a una fiesta de disfraces y la temática es: cine + color amarillo. Ahora pensá de qué personaje te disfrazarías.
¿Es alguno de estos?

En el juego de transformar las palabras en imágenes y sonidos, hay un director que se destacó por tomar prestada una historia y vestirla con un lenguaje propio: Michelangelo Antonioni.

En el siglo XVIII los retratos de la nobleza y la realeza se hacían para mostrar el poder, la importancia, la virtud, la belleza y la riqueza de los retratados, entre otras cualidades, y siempre idealizando al modelo, pero ¿nadie se interesó por mostrarla simplemente como una mujer? ¿quién era Maria Antonieta?

Hay películas que son intoxicantes, ya sea por la música, la fotografía, el montaje, o como es el caso de The Virgin Suicides, la suma de todos estos elementos, perfectamente orquestados, hace que durante una hora y media no despeguemos la vista de la pantalla.