Sobre la negatividad como enemiga del impulso creativo, el uso consciente de las nuevas tecnologías, y 4 películas para acompañarte en el camino hacia el Minimalismo Digital.
¿Alguna vez escuchaste hablar del Blue Monday?
Se le dice así al tercer lunes de enero, el «lunes más triste del año». Las fiestas se terminaron, de a poco volvemos a la rutina y los propósitos del nuevo año nos respiran en la nuca. De repente todo se vuelve un poco más cuesta arriba.
Hay muchas formas de silenciar esta incomodidad, algunas más aceptadas y populares que otras. Una visita a Instagram, TikTok, Twitter o cualquier red social que privilegie la gratificación instantánea es un shot de dopamina tan efectivo como letal.
El algoritmo conoce mejor que nadie lo que querés y necesitás; la inercia es más fuerte y el feed no tiene fin.
Se sabe que existe una relación directa entre el uso excesivo de redes sociales y los trastornos de salud mental. La sobreestimulación puede generar ansiedad, depresión, paranoia y todo tipo de problemas y conductas autodestructivas. Pero también cabe preguntarse: ¿Cómo habitamos los entornos digitales? ¿Cuál es nuestro rol como usuarios? ¿Qué contenido compartimos y cómo nos vinculamos desde la virtualidad?

Como dijo Cal Newport en su libro «Minimalismo Digital»: Las nuevas tecnologías y las redes sociales no son buenas o malas en sí mismas, sino que la clave está en usarlas de acuerdo con nuestros valores y necesidades.
La enemiga de la Creatividad
En sus inicios, las redes sociales surgieron como una forma de conectar y compartir intereses con otras personas desde cualquier parte del mundo. Eran un medio para formar comunidades, colaborar en distintas iniciativas y proyectos, aprender cosas nuevas, mostrar otras realidades, los beneficios eran y siguen siendo infinitos. Y los problemas, también.

Las redes sociales dejaron de ser el lugar divertido donde entrabas para ver qué habían compartido tus amigos y se convirtieron en una herramienta propagandística de discursos de odio, acoso, abusos, persecución, imágenes y videos hechos con IA, fake news, bots, trolls, contenido basura y manipulación política.
Las nuevas tecnologías facilitan muchas tareas, pero también fomentan la demanda constante y un sentido de falsa urgencia. El concepto de estar disponibles todo el tiempo y tener una respuesta lista en la punta de los dedos es, como mínimo, agotador.
Instagram se convirtió en una vidriera de anuncios y en un lugar donde miles de creadores de contenido están ansiosos por decirte qué está mal en tu vida. Spoiler alert: todo.
Después está la monetización. En Twitter los usuarios que monetizan sus cuentas reciben dinero de acuerdo a la cantidad de interacciones que reciben. ¿Y qué hace subir esos números? La indignación, el odio, la ira, la violencia, pero también lo privado y lo íntimo, servido en bandeja al escrutinio público y anónimo. Las emociones negativas atraen más miradas que las ideas positivas, creando una espiral de negatividad infinita capaz de drenarte toda la energía e imposibilitar cualquier intercambio valioso o genuino.
En mi búsqueda por un espacio amigable con mi tiempo, mi energía y mis valores descubrí Substack, una plataforma pensada para leer y escribir con calma, sin ruido ni publicidades o algoritmos engañosos. Un refugio para compartir, descubrir y conectar con otras personas desde la creatividad.

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Intención vs. Dispersión
En 2024 me propuse reducir mi tiempo frente a las pantallas. Estaba cansada de entrar a las redes sociales para darme cuenta de que había pasado más de una hora viendo la vida de personas que no conocía, y que ni siquiera me estaban aportando ningún tipo de valor. Estaba leyendo más de veinte opiniones distintas por minuto, absorbiendo datos e ideas sin ningún tipo de utilidad o filtro, cuando podría haber estado leyendo, dibujando, compartiendo tiempo de calidad con la gente que quiero, viendo una película, escribiendo, creando.
Como dijo David Lynch en varias entrevistas, la negatividad es la enemiga y el veneno de la creatividad.
«Pero ese tipo de ira que es simplemente amarga, esa especie de ira egoísta… nadie quiere estar cerca de este tipo de persona, y la persona se está envenenando a sí misma. Esa persona no puede trabajar bien, porque esa es la naturaleza del control mental: la negatividad realmente es control mental. La depresión controla la mente y ahora no se puede trabajar; la ira controla la mente y no se puede trabajar.«
David Lynch

Empecé a leer sobre el Minimalismo Digital, probé distintas formas de usar las redes a mi favor, tomando lo bueno de cada una y esquivando lo malo, hasta que llegué a una receta que hoy me permite disfrutar de los beneficios de las nuevas tecnologías, con conciencia y enfoque.
El tiempo y la atención son nuestro valor más preciado, y lo mejor que podemos hacer es cuidarlo y ser conscientes de cómo lo usamos. Tu tiempo es valioso y nadie te lo puede devolver. Como dijo una vez un sabio de la Tierra Media: «Lo único que podemos decidir es qué hacer con el tiempo que se nos ha dado».
«La negatividad es enemiga de la creatividad. Por ejemplo, si estás sumido en la depresión, apenas puedes salir de la cama, mucho menos sentir ganas de crear algo. Si estás lleno de una ira amarga y egoísta, esta ocupa la mente y deja muy poco espacio para las ideas creativas. Es como si tuviéramos un conducto por el que fluyen las ideas. La negatividad estrecha ese conducto«.
David Lynch
Dicen que 2026 va a ser un año analógico. No es casualidad que se hayan popularizado las clases de cerámica, la jardinería, las artes plásticas, los clubes de lectura o de cine. Hay una necesidad de conectar con algo real, pasar las páginas de un libro, comprar discos en lugar de pagar una suscripción y tener algo propio en las manos, ser dueños de algo. Buscamos nutrirnos con momentos, experiencias y productos culturales que enriquezcan nuestra vida, creando recuerdos y priorizando el valor a largo plazo por encima de la satisfacción instantánea. La intención frente a un mundo diseñado para la dispersión.

Primeros pasos hacia el Minimalismo Digital
Estas son algunas lecciones del libro de Cal Newport, «Minimalismo Digital», combinadas con mi propia experiencia. Te recomiendo probar todas las opciones y quedarte con la que mejor se adapte a tu realidad.
- Agarrá un cuaderno o papel, una lapicera, fibras de colores, dale play a este álbum, prendé una vela if you are feeling fancy, dejá el celular lejos y asegurate de que nadie te interrumpa.
- Preguntate: ¿Qué cosas son importantes para mí y cuáles quiero cultivar en mi vida? ¿Las amistades? ¿La familia? ¿El trabajo? ¿El deporte? ¿El arte? ¿Un proyecto personal? Anotá todas las opciones que se te ocurran.
- Preguntate: ¿Qué necesidades tengo? ¿Conectar con otros? ¿Informarme sobre la actualidad? ¿Expresarme? De nuevo escribí todas las opciones posibles.
- Hacé una lista de todas las aplicaciones que tenés en el celular.
- ¿Podrías pasar 2 semanas sin usar las aplicaciones opcionales? Aquellas que no perjudican tu trabajo ni tu vida personal. ¿Cuáles son?
- Borrá las aplicaciones de las que podrías prescindir por dos semanas. Si entrás desde la computadora, instalá una extensión en tu navegador para bloquearlas.
- Prestá atención a los intereses y cosas que surgen en esas dos semanas sin redes ni aplicaciones. ¿Estás redescubriendo algún interés o actividad que tenías olvidado? ¿Hay algo nuevo que llama tu atención o que te genera curiosidad? Anotalos. Este es el espacio necesario para que redefinas qué es lo más importante para vos.
- Cuando pasen las dos semanas, volvé al punto 2 y 3 de esta lista y preguntate si esas páginas y aplicaciones que dejaste de usar son la mejor opción para satisfacer esas necesidades. ¿Sacan lo mejor o lo peor de vos? Si no son la mejor opción, entonces buscá una mejor.
Por ejemplo, si querés informarte sobre lo que pasa en tu país, quizás descubras que la mejor manera es escuchando un programa de radio una hora por día, o suscribiéndote a un semanario, en lugar de entrar constantemente a los portales de noticias o a Twitter para saber qué está pasando. - Volvé a instalar las aplicaciones que realmente creas que son beneficiosas para esas áreas que son valiosas para vos.
- Establecé normas de uso para cada aplicación. ¿Cómo y cuándo las vas a usar? ¿Cómo podés aprovechar lo bueno de cada una y dejar a un lado lo malo? ¿Podés establecer un horario límite?

La Cita con el Artista
La clave para usar las nuevas tecnologías con intención es que los beneficios de cada una estén alineados con nuestros valores personales y que definamos desde el principio qué lugar ocuparán en nuestra vida y qué espacios digitales vamos a habitar.
– Revisá la lista de personas que seguís. ¿Quiénes son? ¿Te inspiran de alguna manera? ¿Cómo te hacen sentir? ¿Comparten cosas como libros, películas, ideas inspiradoras y cosas lindas que te nutren? Escuchá lo que te dice tu cuerpo.
Dejá de seguir las cuentas que creas necesarias, y si no querés hacerlo, silencialas.
Y por último, algo que puede ayudarte a volver a conectar con tu energía: crear.
Agendate un espacio especialmente para vos una vez a la semana que esté dedicado a crear y nutrir tu espíritu. Puede ser un poema, un texto, un dibujo, una pintura, una canción, lo que sea. Es un espacio sagrado que te pertenece sólo a vos. En «El Camino del Artista», Julia Cameron lo llama «La cita con el artista» y los celulares no están invitados.

4 Películas para acompañarte en el camino del Minimalismo Digital
Eighth Grade – Bo Burnham (2018)
Kayla es una adolescente de trece años que está atravesando las últimas semanas del octavo grado. En su tiempo libre graba videos aconsejando a sus seguidores sobre diferentes temas que afectan a los jóvenes, mientras ella misma se esfuerza por poner en práctica sus propias reflexiones. Una coming of age adorable, fresca, que no demoniza a las redes sociales sino que las muestra como un vehículo para el desarrollo personal.


Fahrenheit 451 – François Truffaut (1966)
Adaptación de la novela de Ray Bradbury, que también recomiendo tener cerca.
Montag es el protagonista de esta historia, un bombero en un futuro distópico en el que los libros están prohibidos, y los «bomberos» son los encargados de reducirlos a cenizas. Cansado del papel que tiene que cumplir, Montag renuncia a su trabajo para unirse a un grupo de resistencia que memoriza los mejores libros para compartirlos y conservar el legado de las historias.
Network – Sidney Lumet (1976)
Hay películas que fueron pensadas como una sátira, y con el tiempo se convirtieron en un documental. Disculpame, Sidney, pero hay un poco de ficción en tu realidad.
El protagonista de «Network» es Howard Beale, un presentador de noticias que descubre que los ejecutivos a cargo de su programa lo van a despedir. En su última transmisión decide que ya nada tiene sentido, amenaza con quitarse la vida y lanza un discurso furioso en vivo. ¿El resultado? las cifras de la audiencia de la cadena se disparan, y el canal decide retener a Howard. Esto lleva a la ambiciosa productora Diana Christensen a desarrollar una programación cada vez más escandalosa, llevando el contenido a un extremo inquietante.


Ingrid Goes West – Matt Spicer (2017)
El lado tóxico de las redes sociales. ¿Cuándo la admiración se convierte en una relación parasocial? Ingrid es una joven obsesionada con Taylor, una influencer que parece tener su vida soñada. Ingrid hará todo lo posible, incluso mudarse de ciudad, sólo para estar más cerca de Taylor y convertirse en su amiga, pero su propia inestabilidad no le permitirá mantener las apariencias por mucho tiempo.
Espero que te gusten estas recomendaciones, y que puedas empezar el 2026 con propósito, calma y claridad.
Gracias por tu lectura ♥
Con cariño,
Gianina


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