Sobre el terror colectivo, la pesadilla adolescente, las promesas de salvación y 5 películas que podrían ser amigas de La Virgen de la Tosquera.
Si querés escuchar una historia de terror, preguntale a una adolescente. Te va a hablar de los miedos, deseos y frustraciones de un cuerpo que cambia y se desprende. Sabe todo sobre las bestias encerradas, lo que se esconde en la oscuridad, la desesperación, las ilusiones, la urgencia, la expectativa, el veneno, el fuego que amenaza, el rechazo, el dolor y el fin del mundo. Y puede contártelo con una sonrisa.
En enero se estrenó en Argentina «La Virgen de la Tosquera» (2026), el nuevo largometraje de Laura Casabe, basado en dos cuentos de la escritora Mariana Enriquez: «La Virgen de la Tosquera» y «El Carrito», que forman parte de la antología «Los Peligros de Fumar en la Cama» (2009).
Ambientada en un caluroso enero del 2002 en Argentina, luego de la crisis económica, social y política y de las protestas que sacudieron al país en diciembre del 2001, «La Virgen de la Tosquera» combina el terror sobrenatural y social con el drama, el costumbrismo y el coming of age adolescente.


La historia sigue a un grupo de amigas, Natalia (Dolores Oliverio), Mariela (Candela Flores) y Josefina (Isabel Bracamonte), durante su primer verano al terminar la secundaria. Las tres están enamoradas de Diego (Agustín Sosa), su amigo, mentor y guía de toda la vida. Pero la esperanza de llegar a ser algo más no dura mucho. Diego empieza una relación con Silvia (Fernanda Echevarría), una mujer mayor que las tres amigas y que tiene todo lo que ellas desean: experiencia, espontaneidad, frescura, autenticidad y mil historias para contar.

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En «La Virgen de la Tosquera» el contexto histórico se convierte en una de las formas para narrar lo terrorífico. La angustia, la crisis social y el terror colectivo se filtran entre lo cotidiano y lo individual como una maldición sin freno en medio de una atmósfera opresiva y agobiante. El clima político denso y sofocante se mezcla con el calor del verano, alterando los cuerpos y el espíritu.


«La Virgen de la Tosquera» se mueve entre las formas del deseo y se pregunta:
¿Qué hace una sociedad cuando no encuentra guía y sostén en un sistema que debería estar hecho para no dejarla caer? ¿Qué pasa cuando lo sagrado deja de ser sinónimo de protección? ¿Dónde se ubica un cuerpo que no quiere ser protegido pero que es demasiado vulnerable para ser responsable?
The book was better
Hay algo puntual que me pasa con los cuentos de Mariana Enriquez. Cuando los termino, me quedo con la sensación de haber leído el primer capítulo de una novela, mientras me pregunto dónde estará el resto. Por eso me alegré cuando supe que Laura Casabe iba a hacer una adaptación, porque son dos historias a las que unas pocas páginas les quedan apretadas.
Esta es la razón por la que «La Virgen de la Tosquera» es una adaptación tan bien lograda. Porque está hecha con mucho esmero y atención al detalle. Casabe y el guionista Benjamin Naishtat toman como base los mundos individuales de cada cuento y crean un diálogo entre ellos, dejando que los monstruos surjan entre los claroscuros.
No creo que una adaptación tenga que ser 100% fiel al material original para ser buena. Existen cientos de ejemplos de directores que eligen un aspecto, personaje, momento o tema de una obra para crear algo nuevo, llevar la historia por otros caminos o ampliar los límites de la narración. ¿Y cuándo le dan una impronta alejadísima del original? No siempre sale bien, pero cuando funciona, tenés un clásico de sábado a la tarde.


Pureza y Peligro
Mientras que la premisa del cuento «La Virgen de la Tosquera» es la misma que la de la película, en «El Carrito», los vecinos de un barrio sufren una crisis que se extiende como un virus o un «karma instantáneo» cuando uno de ellos agrede y humilla a un indigente en la calle. El hombre se aleja, pero deja su carrito, a punto de desbordarse frente a una casa, como un recordatorio y un espejo de las miserias propias de la sociedad.
Un carrito lleno de cartones, bolsas, atados de telas, comida no es algo amenazante. Pero ¿qué pasa cuando ese mismo carrito aparece en un lugar donde no «debería» estar?

En su libro «Pureza y Peligro» (1966) Mary Douglas analiza la relación entre lo sucio y lo puro. No considera a lo puro y lo sucio desde una concepción higiénica o material, sino como algo que está fuera del sistema de ideas al que fue originalmente asignado. Por ejemplo, una bota no es sucia en sí misma, pero una bota encima de una mesa sí lo es, ya que no está pensada para estar sobre el lugar donde se come. La bota, al igual que el carrito, pertenece a otro orden simbólico. La inquietud no viene de «la cosa» en sí misma, sino de su poder para desorganizar un sistema.
Cuando la crisis social hace estallar el sistema de clasificaciones, las categorías fallan, y entonces aparece el terror.
El cuerpo como campo de batalla
En «La Virgen de la Tosquera» el subgénero coming of age se fusiona con el terror social. El pasaje de la adolescencia a la adultez de Natalia, está mediado por el deseo, la frustración, la tensión constante, la incomodidad y también por el miedo que inmoviliza.
Natalia, está en un momento de tránsito en su vida, casi como un espacio liminal, no está acá ni allá, su cuerpo no tiene una función social clara. I’m not a girl, not yet a woman diría Britney, y la expectativa de que algo está a punto de explotar se siente en cada paso que da.
Pero a diferencia de otras historias de terror sobre adolescentes como Carrie (Brian de Palma), Laura Casabe no victimiza a su protagonista. Natalia es consciente de lo que hace, es dueña de sus decisiones y no teme que una chispa se convierta en un incendio. Como dicen sus amigas: Estás re crazy, Nati.
La amistad entre Natalia, Mariela y Josefina es como un aquelarre o una jauría. Me gusta como en el cuento de Mariana Enriquez, la narradora usa la primera voz del plural, un «nosotras» que tiene algo de telepatía y toxicidad, casi como se tratara de un mismo cuerpo. Un cuerpo conflictuado, atravesado por el dolor y el placer.


Laura Casabe tiene una forma muy cuidadosa de narrar a través del cuerpo y los silencios, algo que inevitablemente remite al cine de Lucrecia Martel.
Muchas veces las películas ponen todo su empeño en el aspecto visual y se olvidan de la importancia del sonido para crear una atmósfera en particular. Sin embargo, en «La Virgen de la Tosquera» el diseño de sonido a cargo de Laia Picón es tan preciso como un encantamiento. De hecho, si se borrasen todos los diálogos, la película igual se entendería porque su fuerte está en la intimidad construida en base a las miradas, el sonido y las palabras no dichas.
¿Quién quiere ser millonarix?
Natalia y sus amigas pertenecen a una generación de ilusiones rotas y mapas extraviados. Cuando el futuro se vende como mercancía, y la desesperación y la angustia son la moneda corriente, la esperanza de los más vulnerables se fija en lo que está más allá de lo terrenal y en los ídolos manufacturados de la televisión, como un conjuro con promesas de salvación. La única estrella capaz de guiar sus pasos.
Películas amigas de «La Virgen de la Tosquera»
Si te gustó «La Virgen de la Tosquera», entonces estas películas espiritualmente afines te pueden interesar. Muchos de estos títulos están gratis en YouTube, en internet, o en alguna plataforma paga. Siempre podés encontrar los títulos actualizados en esta página.





- La Ciénaga (Lucrecia Martel, 2001) – Gratis en YouTube
- La Niña Santa (Lucrecia Martel, 2004) – Gratis en YouTube
- Los que Vuelven (Laura Casabe, 2019) – Gratis en Cinear Play
- Las mil y una (Clarisa Navas, 2020) – Gratis en Cinear Play
- Matar a la Bestia (Agustina San Martín, 2021) – Gratis en Internet
Gracias por tu lectura ♥
Con cariño,
Gianina


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